Es la pregunta que más nos llega por WhatsApp, y casi siempre viene mal planteada: "¿me sirve una de 200 amperes?". La respuesta depende de qué vas a soldar, de qué tan grueso es, y de cuántas horas al día vas a estar soldando. Vamos por partes.
La regla práctica: 40 amperes por milímetro
Para acero al carbón con electrodo, la regla de taller es aproximadamente 40 amperes por cada milímetro de espesor. No es una ley exacta, pero orienta bien:
- Lámina de 1.5 a 2 mm — 60 a 80 A. Herrería ligera, ductos, protecciones.
- Solera o perfil de 3 mm — 120 A. Rejas, portones, estructura ligera.
- Placa de 6 mm — 200 A. Estructura, bases de máquina, remolques.
- Media pulgada (12.7 mm) — 250 A o más, y normalmente en varios pases.
Si tu trabajo está en el límite del rango, súbete al siguiente escalón. Una máquina trabajando siempre al tope de su capacidad se calienta, corta y se desgasta antes.
El ciclo de trabajo importa tanto como el amperaje
Aquí es donde mucha gente se equivoca al comparar precios. Dos máquinas pueden anunciar 200 A y comportarse completamente distinto.
El ciclo de trabajo es cuántos minutos de cada diez puede soldar el equipo, a un amperaje dado, sin sobrecalentarse. Un ciclo de 60% a 200 A significa seis minutos soldando y cuatro enfriando. Uno de 20% a 200 A significa dos minutos soldando y ocho esperando.
Para una reparación ocasional, un ciclo bajo no te va a estorbar. Para producción — soldar toda la mañana sin parar — un ciclo bajo te vuelve loco y te cuesta dinero en tiempo muerto.
110V o 220V: no es un detalle menor
El voltaje de tu instalación pone un techo real a lo que puedes soldar.
A 110V una máquina entrega bastante menos amperaje que la misma máquina conectada a 220V. Sirve para lámina y trabajos ligeros, y tiene la ventaja de que la conectas en cualquier contacto. A 220V tienes acceso al amperaje completo del equipo y a un arco más estable.
Varias de nuestras inversoras son de doble voltaje 110/220V, y ahí está la gracia: llevas la máquina a la obra y la conectas donde haya, pero en el taller aprovechas todo su rango. Si vas a soldar material grueso de forma habitual, 220V no es opcional.
Un error común: comprar por el número grande
El amperaje máximo que anuncia una máquina es su tope absoluto, normalmente a 220V y con un ciclo de trabajo bajo. Comprar solo por ese número lleva a dos decepciones frecuentes: que la máquina no aguante el ritmo que necesitas, o que hayas pagado por capacidad que nunca vas a usar porque tu taller es de 110V.
Antes de decidir, ten claros cuatro datos: material, espesor, voltaje disponible y horas de uso al día. Con eso la elección se vuelve obvia.
¿Sigues con dudas?
Escríbenos por WhatsApp al 56 1008 8242 con esos cuatro datos y te decimos qué equipo te sirve — y cuál te quedaría corto o de más. Puedes ver todo el catálogo en soldadoras inversoras.